De facturar $7.8M mensuales a empezar de cero. Sin inversionistas, sin vender humo. Solo ajustando utilidades con lo que ya tenía.
En 2025 me tocó cerrar. No por falta de ventas. Por exceso de confianza en la gente equivocada.
Me robaron el 80%. Literal. Cuando revisé caja, no había caja.
De facturar $7.8M al mes con una operación que funcionaba, a tener que mirar cómo pagar lo básico. No fue el mercado. No fue la competencia. Fue no tener candados donde importaba.
Lo que vino después no fue motivacional. Fue práctico. Millas LATAM a Turquía pagadas con giftcards del Jumbo. Optimizando cada peso. Vehículos personales convertidos en herramienta de trabajo.
El auto de mi hija en Uber. Y yo, arriba, escuchando. Cada pasajero era una entrevista de mercado gratis. Conversaciones reales sobre precios, miedos, por qué compran, por qué no.
2003-2005: En paralelo — Gerente en Telefónica TIS y Gerente General de empresa colaboradora. Aprendí a operar con dos relojes distintos: el corporativo y el que paga sueldos con su propia caja. Esa doble mirada es la que uso hoy para subir utilidades sin vender más.
El método que quedó de todo esto: